Un puerto antes que una ciudad
La historia de Montecristi como centro de intercambio comienza mucho antes de su fundación oficial como ciudad. El litoral noroeste de la Hispaniola fue desde el siglo XVI punto de descarga informal y comercio de contrabando entre colonos de la parte española y comerciantes franceses, holandeses e ingleses. La cercanía con la colonia francesa de Saint-Domingue hizo de esta zona un espacio de intercambio constante, a veces tolerado, a veces perseguido.
La ciudad fue refundada en el siglo XVIII como parte de los esfuerzos de repoblación del norte dominicano, y creció rápidamente durante el auge tabacalero del siglo XIX. El tabaco del Cibao — considerado entre los mejores del mundo — encontró en Montecristi su puerta de salida natural hacia los mercados europeos. La prosperidad de ese período quedó grabada en la arquitectura: casas de dos pisos con balcones de madera torneada, tiendas de fachada ornamentada, y edificios de estilo victoriano que aún hoy definen el centro histórico de la ciudad.
Páginas de Historia
José Martí en Montecristi
En 1895 Martí y Gómez firmaron aquí el Manifiesto de Montecristi, documento fundacional de la independencia cubana.
Ver esta historia →Museo de Montecristi
El museo de la provincia, actualmente en proceso de restauración y renovación museográfica. Reabrirá próximamente.
Ver museo →Parque Duarte
El corazón histórico de la ciudad, con el Reloj Público de Eiffel y las casas victorianas que rodean la plaza central.
Ver Parque Duarte →El Reloj Público
Construido en los talleres de Gustave Eiffel en 1895. El mecanismo original sigue marcando el tiempo en la plaza.
Ver el Reloj →